Hoy fue mi último primer día de secundaria.
Hoy inicié sexto año, último año de secundaria.
Este día me trajo algo de nostalgia, tristeza al saber que, cuando menos te das cuenta, ya estas siguiendo algo por tu cuenta, estudias lo que realmente quieres estudiar. La escuela y la secundaria son obligatorias, no elegimos lo que queremos estudiar, pero hoy me pongo a pensar, una vez más, en lo que yo voy a estudiar por otros cinco-seis años más. Es una decisión mía y sólo mía, no me van a decir qué tengo que estudiar: yo elijo. Y es una de las grandes decisiones que se toma a esta edad.
Hoy, también, mi pequeño hermano inició la escuela primaria. Primer año de escuela.
¿En qué momentos crecimos?
Recuerdo cuando yo me entretenía con la televisión, hacía mis tareas de la escuela, y nada más. Esa era mi vida, mi vida diaria.
Mi hermano jugaba, miraba televisión, estaba con la computadora... ¿Tarea? ¿Qué es eso?
Y así, es como mi pequeño deja de jugar tanto. Empieza a tomar un poco más de responsabilidad. que para él seguramente es mucho. Es tan nuevo para el, y seguramente siente miedo.
Yo también tengo miedo, porque es nuevo para mi también.
¿Quién no sintió, aunque sea un poco, miedo al saber que estás creciendo?
Y hoy me volvió a entrar la duda respecto a la carrera que quiero elegir.
¿Y si elijo mal y en realidad no es lo que quiero, lo que me gusta? ¿Y si cuando entro pienso que la decisión estuvo mal y no es lo que pensaba? ¿Y si me va mal? ¿Y si no tengo trabajo? ¿Y si no termino? ¿Y si...
Algo que me pasa, y supongo que no soy la única, es que no quiero elegir una carrera que todos elijan. Es algo mío. No me gusta hacer lo que todos hacen, y que a todos les guste lo mismo que yo.
Desde que entré en secundaria sabía la rama que quería seguir, sólo que no la carrera. Como a muchos, me entró duda al elegir una.
A mi me gustan las cosas que la mayoría considera difíciles, me atrae. A la mayoría le cuesta y no les gustan las materias tales como Matemática, Física y Química. A mi me encantan.
Cuando por fin me decidí, empecé a encontrar gente que quería estudiar lo mismo que yo, personas cercanas, y cada vez me entraron más dudas. Yo no quería elegir lo mismo que todos, yo quería elegir algo más difícil y que me guste y en lo que pueda ser buena y destacar. Siento que no podría destacar para la carrera que quería seguir. Y si quiero destacar, tengo que ser buena en lo que hago.
Desde hace tres años decidí la carrera que quería seguir, pero el año pasado me entraron dudas, y opté por la que me gustaba y que no era tan difícil -a lo que yo veía-. Pero ahora ya no quiero seguir lo que parece fácil, e irme por lo que yo considero difícil, y que me sigue gustando y le tengo más deseo.
Un deseo difícil, por eso lo descarté.
¿Vieron el camino corto? Bueno así. Un camino seguro y más tranquilo.
Pero yo quiero lo difícil. Quiero decir "Me gradué. Cumplí mi deseo. Ahora soy por fin lo que anhelaba."
Me llena de emoción pensar en triunfar, ¿a quién no?
Estaba a punto de elegir lo que para mi era el camino fácil, por miedo a no lograrlo y fracasar.
Pero yo tengo fe en mi misma, confío en que podré lograrlo. No será fácil, pero eso es lo emocionante. Al terminar, con tanto trabajo duro, sostendré mi diploma, con la mejor sonrisa que haya hecho.