Porque el título lo dice todo.
Y no hubo un paso, hubo un cambio.
¿Un cambio en ti, será?
¿Un cambio en mi, tal vez?
Tú simplemente te cansaste de todo,
al igual que yo.
¿Me habrás odiado, o me odiarás?
Yo te odié,
con lágrimas de sangre te lloré.
En mis momentos de melancolía,
de tristeza y de pensarte,
recuerdo claramente aquellos días,
días en los que te lloré y lloré,
días en los que luché y luché,
y aquel momento en el que me harté,
y todos esos llantos tontamente los justifiqué,
esos llantos de súplica, tristeza y desesperación,
se transformaron en un llanto cargado
de enojo, cansancio, frustración.
Y gritaba a la almohada que te odiaba,
mojando de lágrimas a la pobre almohada.
Y lo sé, no te entendí,
comprenderte no logré.
Discúlpame, lo siento, perdón... Por favor.
¿Qué querías que haga?
Sólo dímelo, solo tenías que decirlo.
Porque yo por ti todo hacía, todo daba.
Me tenías ahí para todo lo que quisieses.
Y me quedé así, sin saber qué hice mal.
Sin saber por qué, tan de repente,
te alejaste de mi, tan bruscamente.
¿Qué no entendías, que te amaba?
Y si tú lo hacías, ¿me sigues queriendo?
Yo sí, siempre lo haré.
Siempre te querré.
Porque no puedo dejar te querer
a alguien a quien tanto amé.
Y sí, se que lo nuestro no podía ser,
pero eso no justificaba que te fueras.
Porque ambos caminos eran difíciles,
pero para mi, el quedarse, era el más difícil.
Quedarse, aguantar, sufrir, superar,
y poder estar bien, los dos.
Para mi, ese era el de más valor.
Aunque ya ves,
siempre fuimos tan diferentes.
"Del amor al odio, un solo cambio",
y en algún momento, el tema se perdió.
Pero así soy yo.
No necesito más justificación.
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