Y lloré.
Había descubierto lo que pasaba.
Y entonces dije:
yo no quiero esperarte.
No quiero esperar que vengas a mi,
tampoco esperarte para ser feliz.
Porque odio pensar que
si tú estás todo seria mejor,
cuando tú estés, todo estará bien.
¿Y si no estás? ¿Y si no vienes?
¿Y si me fallas?
Porque yo puse todo en la bandeja,
pero siento que mi parte está más llena.
Tengo miedo, lo sé.
Porque nunca me arriesgue tanto
Porque nunca di tanto.
Y entregue más que mi cuerpo y corazón
Te entregue mi vida.
Porque confié tanto en ti,
que me sentía a salvo.
Confié en que yo era tu vida.
¿Qué más podía pedir?
Pero, siento que me perdí.
Si te entregué mi vida, ¿con qué me quedé yo?
Con la espera de que llegues a mi.
Me dices que vendrás, que es lo que más quieres
Pero no veo hechos que me confirmen todo esto,
y tengo miedo de que no los hayan.
No quiero creer en una ilusión,
porque luego no hay como remendar mi error.
¿Mi error? Esperarte, depender de ti.
Thinking out loud.
viernes, 6 de mayo de 2016
lunes, 1 de junio de 2015
Del amor al odio, un solo cambio.
Porque el título lo dice todo.
Y no hubo un paso, hubo un cambio.
¿Un cambio en ti, será?
¿Un cambio en mi, tal vez?
Tú simplemente te cansaste de todo,
al igual que yo.
¿Me habrás odiado, o me odiarás?
Yo te odié,
con lágrimas de sangre te lloré.
En mis momentos de melancolía,
de tristeza y de pensarte,
recuerdo claramente aquellos días,
días en los que te lloré y lloré,
días en los que luché y luché,
y aquel momento en el que me harté,
y todos esos llantos tontamente los justifiqué,
esos llantos de súplica, tristeza y desesperación,
se transformaron en un llanto cargado
de enojo, cansancio, frustración.
Y gritaba a la almohada que te odiaba,
mojando de lágrimas a la pobre almohada.
Y lo sé, no te entendí,
comprenderte no logré.
Discúlpame, lo siento, perdón... Por favor.
¿Qué querías que haga?
Sólo dímelo, solo tenías que decirlo.
Porque yo por ti todo hacía, todo daba.
Me tenías ahí para todo lo que quisieses.
Y me quedé así, sin saber qué hice mal.
Sin saber por qué, tan de repente,
te alejaste de mi, tan bruscamente.
¿Qué no entendías, que te amaba?
Y si tú lo hacías, ¿me sigues queriendo?
Yo sí, siempre lo haré.
Siempre te querré.
Porque no puedo dejar te querer
a alguien a quien tanto amé.
Y sí, se que lo nuestro no podía ser,
pero eso no justificaba que te fueras.
Porque ambos caminos eran difíciles,
pero para mi, el quedarse, era el más difícil.
Quedarse, aguantar, sufrir, superar,
y poder estar bien, los dos.
Para mi, ese era el de más valor.
Aunque ya ves,
siempre fuimos tan diferentes.
"Del amor al odio, un solo cambio",
y en algún momento, el tema se perdió.
Pero así soy yo.
No necesito más justificación.
Y no hubo un paso, hubo un cambio.
¿Un cambio en ti, será?
¿Un cambio en mi, tal vez?
Tú simplemente te cansaste de todo,
al igual que yo.
¿Me habrás odiado, o me odiarás?
Yo te odié,
con lágrimas de sangre te lloré.
En mis momentos de melancolía,
de tristeza y de pensarte,
recuerdo claramente aquellos días,
días en los que te lloré y lloré,
días en los que luché y luché,
y aquel momento en el que me harté,
y todos esos llantos tontamente los justifiqué,
esos llantos de súplica, tristeza y desesperación,
se transformaron en un llanto cargado
de enojo, cansancio, frustración.
Y gritaba a la almohada que te odiaba,
mojando de lágrimas a la pobre almohada.
Y lo sé, no te entendí,
comprenderte no logré.
Discúlpame, lo siento, perdón... Por favor.
¿Qué querías que haga?
Sólo dímelo, solo tenías que decirlo.
Porque yo por ti todo hacía, todo daba.
Me tenías ahí para todo lo que quisieses.
Y me quedé así, sin saber qué hice mal.
Sin saber por qué, tan de repente,
te alejaste de mi, tan bruscamente.
¿Qué no entendías, que te amaba?
Y si tú lo hacías, ¿me sigues queriendo?
Yo sí, siempre lo haré.
Siempre te querré.
Porque no puedo dejar te querer
a alguien a quien tanto amé.
Y sí, se que lo nuestro no podía ser,
pero eso no justificaba que te fueras.
Porque ambos caminos eran difíciles,
pero para mi, el quedarse, era el más difícil.
Quedarse, aguantar, sufrir, superar,
y poder estar bien, los dos.
Para mi, ese era el de más valor.
Aunque ya ves,
siempre fuimos tan diferentes.
"Del amor al odio, un solo cambio",
y en algún momento, el tema se perdió.
Pero así soy yo.
No necesito más justificación.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Stalker.
Recién terminé de revisar tu perfil.
No hay mucho, por lo que veo.
Sólo leí unas preguntas
que me hubieran gustado contestar.
Ayer pasé por ese lugar,
aquel en el que te solía encontrar.
¿Sabes? No te encontré.
Y no es la primera vez.
Siempre voy por ese lugar
con la ilusión de poderte encontrar.
Recuerdo el día en que te fuiste
¿Cómo no hacerlo?
Si me lloré hasta los huesos.
¿Me extrañarás?
¿Te acordarás de mi?
Todos los días lo hago,
todos los días pienso en ti.
Aliviaría mi alma tenerte,
de sentir que puedo hacer tu vida
sólo un poco más interesante.
Te necesito para seguir,
porque yo sin ti no quiero vivir.
No exagero mucho, no pienses así,
que si estás mi vida sería más feliz.
Quiero responder a tus preguntas,
porque sé que quieres que las respondan.
Sé que no hubiera pensado todo esto ahora
si no hubiera revisado tu perfil.
lunes, 9 de marzo de 2015
Crecer. Una decisión.
Hoy fue mi último primer día de secundaria.
Hoy inicié sexto año, último año de secundaria.
Este día me trajo algo de nostalgia, tristeza al saber que, cuando menos te das cuenta, ya estas siguiendo algo por tu cuenta, estudias lo que realmente quieres estudiar. La escuela y la secundaria son obligatorias, no elegimos lo que queremos estudiar, pero hoy me pongo a pensar, una vez más, en lo que yo voy a estudiar por otros cinco-seis años más. Es una decisión mía y sólo mía, no me van a decir qué tengo que estudiar: yo elijo. Y es una de las grandes decisiones que se toma a esta edad.
Hoy, también, mi pequeño hermano inició la escuela primaria. Primer año de escuela.
¿En qué momentos crecimos?
Recuerdo cuando yo me entretenía con la televisión, hacía mis tareas de la escuela, y nada más. Esa era mi vida, mi vida diaria.
Mi hermano jugaba, miraba televisión, estaba con la computadora... ¿Tarea? ¿Qué es eso?
Y así, es como mi pequeño deja de jugar tanto. Empieza a tomar un poco más de responsabilidad. que para él seguramente es mucho. Es tan nuevo para el, y seguramente siente miedo.
Yo también tengo miedo, porque es nuevo para mi también.
¿Quién no sintió, aunque sea un poco, miedo al saber que estás creciendo?
Y hoy me volvió a entrar la duda respecto a la carrera que quiero elegir.
¿Y si elijo mal y en realidad no es lo que quiero, lo que me gusta? ¿Y si cuando entro pienso que la decisión estuvo mal y no es lo que pensaba? ¿Y si me va mal? ¿Y si no tengo trabajo? ¿Y si no termino? ¿Y si...
Algo que me pasa, y supongo que no soy la única, es que no quiero elegir una carrera que todos elijan. Es algo mío. No me gusta hacer lo que todos hacen, y que a todos les guste lo mismo que yo.
Desde que entré en secundaria sabía la rama que quería seguir, sólo que no la carrera. Como a muchos, me entró duda al elegir una.
A mi me gustan las cosas que la mayoría considera difíciles, me atrae. A la mayoría le cuesta y no les gustan las materias tales como Matemática, Física y Química. A mi me encantan.
Cuando por fin me decidí, empecé a encontrar gente que quería estudiar lo mismo que yo, personas cercanas, y cada vez me entraron más dudas. Yo no quería elegir lo mismo que todos, yo quería elegir algo más difícil y que me guste y en lo que pueda ser buena y destacar. Siento que no podría destacar para la carrera que quería seguir. Y si quiero destacar, tengo que ser buena en lo que hago.
Desde hace tres años decidí la carrera que quería seguir, pero el año pasado me entraron dudas, y opté por la que me gustaba y que no era tan difícil -a lo que yo veía-. Pero ahora ya no quiero seguir lo que parece fácil, e irme por lo que yo considero difícil, y que me sigue gustando y le tengo más deseo.
Un deseo difícil, por eso lo descarté.
¿Vieron el camino corto? Bueno así. Un camino seguro y más tranquilo.
Pero yo quiero lo difícil. Quiero decir "Me gradué. Cumplí mi deseo. Ahora soy por fin lo que anhelaba."
Me llena de emoción pensar en triunfar, ¿a quién no?
Estaba a punto de elegir lo que para mi era el camino fácil, por miedo a no lograrlo y fracasar.
Pero yo tengo fe en mi misma, confío en que podré lograrlo. No será fácil, pero eso es lo emocionante. Al terminar, con tanto trabajo duro, sostendré mi diploma, con la mejor sonrisa que haya hecho.
Hoy inicié sexto año, último año de secundaria.
Este día me trajo algo de nostalgia, tristeza al saber que, cuando menos te das cuenta, ya estas siguiendo algo por tu cuenta, estudias lo que realmente quieres estudiar. La escuela y la secundaria son obligatorias, no elegimos lo que queremos estudiar, pero hoy me pongo a pensar, una vez más, en lo que yo voy a estudiar por otros cinco-seis años más. Es una decisión mía y sólo mía, no me van a decir qué tengo que estudiar: yo elijo. Y es una de las grandes decisiones que se toma a esta edad.
Hoy, también, mi pequeño hermano inició la escuela primaria. Primer año de escuela.
¿En qué momentos crecimos?
Recuerdo cuando yo me entretenía con la televisión, hacía mis tareas de la escuela, y nada más. Esa era mi vida, mi vida diaria.
Mi hermano jugaba, miraba televisión, estaba con la computadora... ¿Tarea? ¿Qué es eso?
Y así, es como mi pequeño deja de jugar tanto. Empieza a tomar un poco más de responsabilidad. que para él seguramente es mucho. Es tan nuevo para el, y seguramente siente miedo.
Yo también tengo miedo, porque es nuevo para mi también.
¿Quién no sintió, aunque sea un poco, miedo al saber que estás creciendo?
Y hoy me volvió a entrar la duda respecto a la carrera que quiero elegir.
¿Y si elijo mal y en realidad no es lo que quiero, lo que me gusta? ¿Y si cuando entro pienso que la decisión estuvo mal y no es lo que pensaba? ¿Y si me va mal? ¿Y si no tengo trabajo? ¿Y si no termino? ¿Y si...
Algo que me pasa, y supongo que no soy la única, es que no quiero elegir una carrera que todos elijan. Es algo mío. No me gusta hacer lo que todos hacen, y que a todos les guste lo mismo que yo.
Desde que entré en secundaria sabía la rama que quería seguir, sólo que no la carrera. Como a muchos, me entró duda al elegir una.
A mi me gustan las cosas que la mayoría considera difíciles, me atrae. A la mayoría le cuesta y no les gustan las materias tales como Matemática, Física y Química. A mi me encantan.
Cuando por fin me decidí, empecé a encontrar gente que quería estudiar lo mismo que yo, personas cercanas, y cada vez me entraron más dudas. Yo no quería elegir lo mismo que todos, yo quería elegir algo más difícil y que me guste y en lo que pueda ser buena y destacar. Siento que no podría destacar para la carrera que quería seguir. Y si quiero destacar, tengo que ser buena en lo que hago.
Desde hace tres años decidí la carrera que quería seguir, pero el año pasado me entraron dudas, y opté por la que me gustaba y que no era tan difícil -a lo que yo veía-. Pero ahora ya no quiero seguir lo que parece fácil, e irme por lo que yo considero difícil, y que me sigue gustando y le tengo más deseo.
Un deseo difícil, por eso lo descarté.
¿Vieron el camino corto? Bueno así. Un camino seguro y más tranquilo.
Pero yo quiero lo difícil. Quiero decir "Me gradué. Cumplí mi deseo. Ahora soy por fin lo que anhelaba."
Me llena de emoción pensar en triunfar, ¿a quién no?
Estaba a punto de elegir lo que para mi era el camino fácil, por miedo a no lograrlo y fracasar.
Pero yo tengo fe en mi misma, confío en que podré lograrlo. No será fácil, pero eso es lo emocionante. Al terminar, con tanto trabajo duro, sostendré mi diploma, con la mejor sonrisa que haya hecho.
martes, 27 de enero de 2015
Promesa infinita.
Hola.
Solo quería decirte que te amo, mucho.
Aunque no leas esto... De todos modos, quiero escribirlo.
Porque es lo que siento.
Quisiera poder amarte en todos los sentidos que existan, desde lo más profundo de mi ser.
Llenarte con mi amor, envolverte, nunca soltarte. Quiero hacerte volar con mis sentimientos, transmitirte mi amor más profundo.
Te amo, mucho.
Es triste. Me da tristeza de que te arrepientas de mi.
Aunque, a pesar de todo lo que ha pasado, no me arrepiento de haberte conocido. No me arrepiento de haberte dado todo lo que te di, y te daría más, mucho más.
Ahora, no me arrepiento de absolutamente nada.
Tal vez me gustaría que todo fuera diferente de una manera en la que ahora puedas estar conmigo, pero si así tiene que ser, aceptaré este destino. ¿Sabes? Yo creo que en un futuro tú estarás de nuevo en mi vida, y no quiero sonar egocéntrica, es lo que creo, lo que quiero, lo que espero, lo que sueño. Cuando, dejemos algunas cosas atrás, cuando maduremos más... Cuando estemos mejor, los dos. Te seguiré amando, lo prometo. Te amaré por siempre, como te dije, como te prometí, estoy segura de ello.
No me arrepiento de ningún beso, ningún abrazo, ningún rose, de cada palabra que vino desde mi corazón, no me arrepiento de lo que paso, porque fui feliz, me hiciste feliz, como nadie jamás lo hizo.
Por quien eres, por cómo eres, por lo que sos, por todo, te amo.
Me gustaría abrazarte, y susurrarte desde lo profundo de mi alma esa promesa.
Llegará alguien más a tu vida, lo sé, tal vez a la mía también, no lo sé. Pero eso no cambiará nada.
Lo único que sale de mis labios, de mis pensamientos, de mi alma.
Te amo, como mi promesa infinita.
viernes, 23 de enero de 2015
Música y pensamientos.
Siempre me avergoncé de varias cosas que me gustaban. Siempre intenté cambiar, acoplarme a todos, sentirme dentro del grupo.
Siempre me avergoncé de mis artistas favoritos, porque no eran los mismos de mis amigos o de mis compañeros.
Siempre me avergoncé de varias cosas que me gustaban.
Me avergonzaba de lo que comía.
Me avergonzaba de mi familia.
Me avergonzaba de mi hogar.
Muchas veces intenté cambiar para parecer mejor.
Muchas veces busqué escapar de lo que en realidad era, de lo que en realidad me agrada, de lo que en realidad sentía, de lo que en realidad soy.
Y me perdí.
Dentro de tantos cambios en mi vida, me perdí a mi misma.
Ahora... Ahora, no sé quién soy.
Pero, a la vez sigo estando cerca. Porque estoy dentro mío, no fui a ninguna parte. Siempre estuve dentro de mi. Estoy perdida en mi.
Dentro de tantas cosas, tantas imágenes, géneros, personas, gustos, ideas... Dentro de tantas cosas nuevas, bajo todo eso, sigo estando yo.
¿En qué momento deje de soñar como antes lo hacía?
Deje de volar, y me asenté en una colina donde todo es paz, empezando a convivir con la tierra, con lo que me rodea, dejando bajar mis alas.
¿En qué momento ocurrió?
Tanto dolor me hizo querer escapar, porque siempre fui igual. Fui alguien débil que buscaba lo fácil, buscaba no sentir emociones fuertes que me puedan dañar. No quería más daño emocional ni físico. Sólo quería lo que ahora tengo.
¿Qué logré?
Perder mis alas, eso logré.
Perderme a mi misma, eso logré.
Ocultarme, filtrándome con las personas de mi alrededor, aparentando ser uno de ellos, aplastándome a mi misma una y otra vez.
No sé cómo encontrarme.
Estoy tan lejos y a la vez tan cerca de mi.
Estoy cerca cuando escucho música vieja, cuando recuerdo. Ahí es cuando me siento yo, cuando dejo de escuchar la música que hace poco escucho, música que introduje con los cambios.
Estoy lejos cuando veo cosas que no me gustan del todo, cuando escucho temas que en realidad solo los escucho porque es lo que ahora todos escuchan, cuando quiero leer algo que en realidad no quiero, cuando me engaño diciendo que me gusta o gustará.
Por eso, escucho música vieja. Me ayudan a encontrarme con una parte mía que enterré, y porque me hacen feliz de una extraña manera.
Feliz de una extraña manera que no siento cuando sólo estoy tranquila y en paz, diciéndome que estoy feliz.
Por eso escucho música, para ayudarme en mi búsqueda, para estar un rato feliz de una extraña manera, y para pensar.
Por eso, me siento encantada con la música.
Siempre me avergoncé de mis artistas favoritos, porque no eran los mismos de mis amigos o de mis compañeros.
Siempre me avergoncé de varias cosas que me gustaban.
Me avergonzaba de lo que comía.
Me avergonzaba de mi familia.
Me avergonzaba de mi hogar.
Muchas veces intenté cambiar para parecer mejor.
Muchas veces busqué escapar de lo que en realidad era, de lo que en realidad me agrada, de lo que en realidad sentía, de lo que en realidad soy.
Y me perdí.
Dentro de tantos cambios en mi vida, me perdí a mi misma.
Ahora... Ahora, no sé quién soy.
Pero, a la vez sigo estando cerca. Porque estoy dentro mío, no fui a ninguna parte. Siempre estuve dentro de mi. Estoy perdida en mi.
Dentro de tantas cosas, tantas imágenes, géneros, personas, gustos, ideas... Dentro de tantas cosas nuevas, bajo todo eso, sigo estando yo.
¿En qué momento deje de soñar como antes lo hacía?
Deje de volar, y me asenté en una colina donde todo es paz, empezando a convivir con la tierra, con lo que me rodea, dejando bajar mis alas.
¿En qué momento ocurrió?
Tanto dolor me hizo querer escapar, porque siempre fui igual. Fui alguien débil que buscaba lo fácil, buscaba no sentir emociones fuertes que me puedan dañar. No quería más daño emocional ni físico. Sólo quería lo que ahora tengo.
¿Qué logré?
Perder mis alas, eso logré.
Perderme a mi misma, eso logré.
Ocultarme, filtrándome con las personas de mi alrededor, aparentando ser uno de ellos, aplastándome a mi misma una y otra vez.
No sé cómo encontrarme.
Estoy tan lejos y a la vez tan cerca de mi.
Estoy cerca cuando escucho música vieja, cuando recuerdo. Ahí es cuando me siento yo, cuando dejo de escuchar la música que hace poco escucho, música que introduje con los cambios.
Estoy lejos cuando veo cosas que no me gustan del todo, cuando escucho temas que en realidad solo los escucho porque es lo que ahora todos escuchan, cuando quiero leer algo que en realidad no quiero, cuando me engaño diciendo que me gusta o gustará.
Por eso, escucho música vieja. Me ayudan a encontrarme con una parte mía que enterré, y porque me hacen feliz de una extraña manera.
Feliz de una extraña manera que no siento cuando sólo estoy tranquila y en paz, diciéndome que estoy feliz.
Por eso escucho música, para ayudarme en mi búsqueda, para estar un rato feliz de una extraña manera, y para pensar.
Por eso, me siento encantada con la música.
domingo, 4 de enero de 2015
Hoy.
No conocen mi pasado, no me prejuzguen.
No saben cuanto lucho ni cuanto luché.
No cambié de cuerpo, ni de espíritu ni mucho menos de alma. Sigo siendo la misma, solo que con cambios.
Cambios.
Me gustan los cambios, ¿saben por qué? Porque me hacen sentir nueva.
Y lo nuevo es, algunas veces, mejor que lo viejo. Lo nuevo no está contaminado, es puro, sin manchas ni grietas.
Nunca seré así realmente, siempre habrá una pequeña mancha, o una grieta.
No me importa. No soy perfecta, nadie lo es.
Pero yo quiero ser mejor de lo que soy.
Quiero seguir creciendo como individuo en este mundo, como persona.
Soy una niña, que hace poco salió de uno de los peores hoyos que se puede meter un adolescente a esta edad.
Estuve bastante allí, sólo pido entendimiento, no que me comprendan.
Es difícil dejar algo atrás, como se habrá visto ayer.
Que emociones del pasado te ataquen junto a emociones del presente, todas a la vez; que te falte el aire, sentir ahogarse.
Lamento haber estado cerca del teclado en aquel momento y que otros se vean afectado por aquello.
Hoy me siento mejor, por si a alguien le interesa.
Hoy estoy mejor que ayer.
Y en realidad el Hoy es lo que importa, no el ayer, ni tampoco el mañana.
El Hoy es el presente.
Lo que haga Hoy influirá en el futuro, no viceversa.
Hoy me siento bien.
Más tranquila, más segura, más en paz.
No saben cuanto lucho ni cuanto luché.
No cambié de cuerpo, ni de espíritu ni mucho menos de alma. Sigo siendo la misma, solo que con cambios.
Cambios.
Me gustan los cambios, ¿saben por qué? Porque me hacen sentir nueva.
Y lo nuevo es, algunas veces, mejor que lo viejo. Lo nuevo no está contaminado, es puro, sin manchas ni grietas.
Nunca seré así realmente, siempre habrá una pequeña mancha, o una grieta.
No me importa. No soy perfecta, nadie lo es.
Pero yo quiero ser mejor de lo que soy.
Quiero seguir creciendo como individuo en este mundo, como persona.
Soy una niña, que hace poco salió de uno de los peores hoyos que se puede meter un adolescente a esta edad.
Estuve bastante allí, sólo pido entendimiento, no que me comprendan.
Es difícil dejar algo atrás, como se habrá visto ayer.
Que emociones del pasado te ataquen junto a emociones del presente, todas a la vez; que te falte el aire, sentir ahogarse.
Lamento haber estado cerca del teclado en aquel momento y que otros se vean afectado por aquello.
Hoy me siento mejor, por si a alguien le interesa.
Hoy estoy mejor que ayer.
Y en realidad el Hoy es lo que importa, no el ayer, ni tampoco el mañana.
El Hoy es el presente.
Lo que haga Hoy influirá en el futuro, no viceversa.
Hoy me siento bien.
Más tranquila, más segura, más en paz.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)