domingo, 4 de enero de 2015

Hoy.

No conocen mi pasado, no me prejuzguen.
No saben cuanto lucho ni cuanto luché.
No cambié de cuerpo, ni de espíritu ni mucho menos de alma. Sigo siendo la misma, solo que con cambios.
Cambios.
Me gustan los cambios, ¿saben por qué? Porque me hacen sentir nueva.
Y lo nuevo es, algunas veces, mejor que lo viejo.  Lo nuevo no está contaminado, es puro, sin manchas ni grietas.
Nunca seré así realmente, siempre habrá una pequeña mancha, o una grieta.
No me importa. No soy perfecta, nadie lo es.
Pero yo quiero ser mejor de lo que soy.
Quiero seguir creciendo como individuo en este mundo, como persona.
Soy una niña, que hace poco salió de uno de los peores hoyos que se puede meter un adolescente a esta edad.
Estuve bastante allí, sólo pido entendimiento, no que me comprendan.
Es difícil dejar algo atrás, como se habrá visto ayer.
Que emociones del pasado te ataquen junto a emociones del presente, todas a la vez; que te falte el aire, sentir ahogarse.
Lamento haber estado cerca del teclado en aquel momento y que otros se vean afectado por aquello.
Hoy me siento mejor, por si a alguien le interesa.
Hoy estoy mejor que ayer.
Y en realidad el Hoy es lo que importa, no el ayer, ni tampoco el mañana.
El Hoy es el presente.
Lo que haga Hoy influirá en el futuro, no viceversa.
Hoy me siento bien.
Más tranquila, más segura, más en paz.


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