La verdad, es que cada recuerdo del pasado quiere volver a atacarme, quiere volver a pegarme como tantas veces lo hizo.
Hoy en día no peleo, no impido, dejo que siga, que me siga consumiendo esta adicción.
Olí a sangre.
Cerré los ojos y recordé.
Recordé su sabor, su textura.
Recordé como fluía.
Y quise revivir aquellos recuerdos.
Y me paré.
¿Qué pienso?
Me pregunté.
El deseo sigue estando.
Lo que antes anhelada ahora está en silencio, pero está.
Me veo, me miro, ¿por qué? No puedo dejar esto atrás.
Me oculto, oculto todo esto tras una máscara. Fingiendo que todo está bien, haciéndome creer a mi misma que todo está bien.
Pero no estará bien si no dejo atrás, donde debe quedar, todo esto.
Y el problema es que no lo peleo, no lo impido, dejo que me siga consumiendo esta droga, adicción, que no puedo dejar atrás.
Intento ocultar los rastros de aquello,
pero tarda tanto,
no siempre soy constante,
no desaparece.
Quisiera gritar, gritos mudos que nadie escucha, porque no dejo escucharlos.
Porque no quiero pena,
no quiero preocupación,
no quiero molestias.
Lo peor, es que piensen que te quieres hacer la victima, la deprimida, que sólo quieres llamar la atención.
Muchos lo hacen por eso. Algunos no se dan cuenta.
Pero varios se equivocan cuando generalizan a todos.
Y no todos somos así,
yo soy diferente.
Tengo que autovalerme. No tengo que esperar a que alguien venga a mi rescate.
Soy yo, la de la vida. Tengo que luchar en mi vida, sola, porque es mía.
¿Quieres ver la luz? Búscala por tu cuenta, que todo es mejor del fruto de uno mismo.
Yo sé, espero, que algún día todo esto quede pisado, quede en el pasado, quede cubierto, y que solo deje las enseñanzas, y que no moleste más.
Lucha por eso.
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